El Papanicolaou es una prueba sencilla que revisa las células del cuello uterino para detectar cambios que, con el tiempo, podrían convertirse en cáncer. Su gran ventaja es que actúa antes de que aparezca cualquier molestia: por eso sentirte bien no es señal de que puedas saltártelo. Esta prueba no se debe realizar solo cuando duele, también es importante cuando se presenta sangrado anormal o haya flujo inusual.
Nota importante: este documento es solo informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier síntoma o duda, consulta a tu médico.
¿Qué revisa exactamente?
Durante la prueba, el profesional de salud toma una pequeña muestra de células del cuello uterino. Esa muestra se envía a un laboratorio para ver si las células lucen normales. El Papanicolaou puede detectar los cambios celulares que un virus como el VPH puede provocar cuando la infección se queda de forma persistente.
¿Por qué hacerlo si no tengo ninguna molestia?
Porque el cáncer de cuello uterino, en sus etapas iniciales, casi nunca da síntomas. El sangrado, el dolor o el flujo inusual suelen aparecer cuando la enfermedad ya está más avanzada y es más difícil de tratar. El Papanicolaou encuentra los cambios precancerosos años antes de que exista cualquier señal de alarma, cuando todavía son fáciles de tratar.
La diferencia que hace la detección a tiempo es enorme: más del 90% de los casos de cáncer de cuello uterino detectados a tiempo se puede tratar con éxito, mientras que esa cifra cae a menos del 40% cuando el diagnóstico llega en etapas tardías.
¿Cada cuánto y desde qué edad?
- Debe tomarse a partir de los 21 años, después de haber iniciado vida sexual.
- De 21 a 29 años: Papanicolaou cada 3 años si los resultados son normales.
- De 30 a 65 años: Papanicolaou cada 3 años, o junto con la prueba de VPH cada 5 años, según lo que converses con tu médico.
- Después de los 65 años, tu médico puede indicarte que ya no lo necesitas si tus pruebas anteriores fueron normales de forma sostenida.
Qué puedes hacer desde ya
- Agenda tu Papanicolaou, aunque te sientas perfectamente bien; esa es justamente la etapa en la que más ayuda.
- Evita relaciones sexuales, duchas vaginales u óvulos en los 2 días previos, para que el resultado sea más preciso.
- No lo postergues por tener el periodo: en la mayoría de los casos igual se puede realizar.
- Si el resultado sale “incierto” o “anormal”, no te alarmes: la mayoría de las veces no significa cáncer, sino cambios que requieren seguimiento.
- Lleva un registro de la fecha de tu última prueba; es la mejor forma de saber cuándo toca la siguiente.
Cuándo buscar atención médica
- Sangrado anormal.
- Dolor.
- Flujo inusual.


